martes, 15 de septiembre de 2009

La primera trampa en Gran Hermano 11

Una de las reglas más tradicionales de Gran Hermano es que los concursantes no pueden saber qué hora es.

Pues bien, el caso es que los de la casa 11 sí lo saben y ¿por qué?

Pues porque los que instalaron el jacuzzi dejaron puesta la hora en el programador del chisme.

Pero claro, se coge antes a un mentiroso que a un cojo, y el otro día Arturo se lo dijo en voz alta a Rebeca, que es la única que no se había enterado.

No sé si se lo habrán quitado ya...

Y hablando de la casa 11:

Nagore, Gonzalo y Melanie se están quedando sin apoyos, y eso les asusta. Ni siquiera los que en un primer momento se les juntaron pueden soportarles.

Por lo pronto, Arturo y Siscu están ya más en el bando de los frikis, junto a Rebeca, Pilarita e Indhira.

Toscano y Tatiana, aún merodean por el lado oscuro, pero no tardarán en darse cuenta de que les perjudica, y por último, Juan, alias el pelota sin personalidad, más tarde o más temprano desertará (además dijo que no iba a nominar ni a Arturo ni a Rebeca, creo recordar).

Las tres víboras de la casa (Nagore, Gonzalo y Melanie) ¡¡¡EXPULSIÓN!!! Ojalá salgan nominadas, porque van a salir más rápido que Speedy González con cagalera camino del baño.

Detalles:

Indhira se mete unos desayunos de campeona. Esta mañana se ha metido un bol con cereales tan grande que he pensado que había llenado de leche la bañera y estaba comiendo ahí.

El pelo de Pilarita es como un gato de angora que hubiera criado Melendi. Además del moño de arriba, que echaría para atrás a Amy Winehouse, le salen dos trencitas que ya las quisiera para sí cualquier joven Padawan.

Nagore le da al vino que da miedo. Han comprado un montón, y la chula de la casa no veáis como le pega al calimocho... Eso sí, a Arturo le llaman el cocacola. Que majas... puaj.

Casa espía:

El buen rollo sigue predominando en la casa de los espías, y eso que ya llevan un par de días durmiendo a la intemperie (no pueden hacer vida en la casa hasta que dure la prueba, aunque pueden entrar al baño).

Me parto con Ángela. Pequeñita, con la media melena negra, los mofletes y rodeada de cabras y ovejas es como Heidi hecha carne, ja ja ja.

Eso sí, están bastante equivocados. Como ellos sólo pueden ver por los espejos lo que pasa en el salón, están convencidos de que el buen rollo es lo que predomina en la otra casa. Claro, no han visto las broncas del dormitorio ni las del patio...

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